9 de enero de 2017

Números de la primera fase de la revolución macrista.

Decíamos hace unos días en Primer año de gobierno: sin sorpresas, la revolución macrista va viento en popa que "Un breve análisis luego de un año de gobierno de Cambiemos nos muestra que el macrismo ha obtenido una gran parte de los objetivos que se había impuesto, no los que expresó en la campaña, por supuesto"; por eso hoy repasaremos brevemente cuáles han sido los cambios que la revolución macrista (revolución típicamente conservadora) ha infringido en nuestra sociedad. Teniendo en cuenta, por supuesto, que un gobierno realiza los cambios (benéficos o perjudiciales) en la sociedad que su pericia política y la resistencia popular le permiten, como postulábamos más claro en La revolución macrista, una lección para la izquierda nacional: "Los límites al accionar de un gobierno revolucionario son los que le impongan esos factores que vino a cambiar, mediante los controles constitucionales o institucionales que la sociedad política tiene (que dependen de la burocracia estatal) o por medio de la resistencia de la sociedad misma, ejercida por la "opinión pública" o la movilización popular".
Para ejemplificar los grandes cambios que el macrismo realizó en la sociedad argentina, reproduciremos algunos análisis realizados en los medios en estos días.


Dice Alfredo Zaiat:

La meta central (del macrismo) no era conseguir necesariamente mejoras en las variables económicas más relevantes en el primer año de gestión, como puede especularse teniendo en cuenta que cualquier fuerza política busca datos económicos positivos para legitimarse y mantenerse en el poder. Anotar mes a mes cifras interanuales negativas en indicadores económicos, engañando con que son fruto de la herencia recibida a través de un inmenso dispositivo de propaganda público-privado, fue el costo de lo que el gobierno de Mauricio Macri vino a cumplir: “normalizar” la distribución del ingreso. Esa normalización, palabra predilecta de quienes históricamente han liderado política anti populares, consiste en un proceso regresivo en el reparto de la riqueza. La primera etapa fue exitosa como revela el último informe del Indec, pero es una tarea que no ha culminado de acuerdo a lo que se deduce de reclamos al gobierno de economistas macristas y heterodoxos conservadores entusiasmados con la actual restauración neoliberal. 
La distribución del ingreso del tercer trimestre del año pasado se ha ubicado en niveles del 2010. En ese año, el 20 por ciento más rico embolsaba el 49,0 por ciento de la riqueza, y el 20 por ciento más pobre, apenas el 4,1. 
En pocos meses, la alianza macrismo-radicalismo logró retroceder seis años en materia distributiva.
Para el bloque de poder hegemónico que está representado en el gobierno del macrismo-radicalismo no es suficiente. Quieren más. La reforma laboral, la previsional y el ajuste en el gasto público son las exigencias visibles tras ese objetivo principal, que es acentuar la distribución regresiva del ingreso. Es una cuestión que los obsesiona. Aseguran que esa es la condición para iniciar un proceso de crecimiento sostenido, en esa ilusión de regresar a los años dorados de la Argentina agroexportadora.
La mejora en el reparto de la riqueza que se desplegó durante los gobiernos kirchneristas ha sido resistida por diferentes facciones del poder económico. Ahora quieren poner las cosas en su lugar, como lo fue en cada momento histórico que predominó un gobierno de las elites. 

(...) el bloque de poder que demoniza ese proceso (kirchnerista) como “populismo”. Su ejército de voceros no se cansa de repetir que un esquema económico “populista” es insostenible. Este obviamente enfrentaba desafíos y restricciones para su desarrollo que se expresaron con nitidez en el segundo gobierno de CFK, período en el cual la distribución del ingreso se amesetó sin empeorar. El establishment postula la necesidad imperiosa de enterrar el populismo para abrazarse al neoliberalismo, experiencia que ya ha derivado en crisis social, económica y política en décadas pasadas. 


Enemigo
La corriente conservadora sostiene que salarios y jubilaciones aumentando en términos reales que derivan en una distribución progresiva del ingreso impiden lanzar a la economía a un sendero de crecimiento. Bajos salarios, apertura comercial e integración pasiva al comercio internacional (proveedora de materia prima) es la propuesta de las elites que el macrismo celebra e implementa. Es la receta del modelo agroexportador, hoy disfrazado como supermercado del mundo cuando en realidad la economía local fue colocada en una góndola del mercado mundial absorbiendo bienes de consumo final importados. Es un modelo que requiere condenar a la industria nacional y deprimir el salario. 
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Esa necesidad de desterrar de la sociedad todo vestigio de "populismo", al que relacionan hoy con el kirchnerismo pero que en los años treinta lo asociaban al yrigoyenismo y en los cincuenta hasta los ochenta lo hacían con el peronismo, va de la mano con producir una crisis económica que justifique un gran ajuste neoliberal-conservador. Como en los últimos años de la experiencia kirchnerista no se produjo la crisis que venían anunciando los voceros (agoreros) del neoliberalismo (cosa que sí sucedió durante los setenta y los ochenta, el macrismo trata de producirla desde fines del 2015 para justificar las viejas medidas aborrecidas por la mayoría de la población, lo que implica una menemización de la economía en 2017 y, más aún, a partir de 2018.

Repasemos ahora lo que dice la última Encuesta Permanente de Hogares (EPH):


Un país más desigual: se profundizó la brecha entre ricos y pobres.
Según la última Encuesta Permanente de Hogares en el tercer trimestre de 2015 el 10% más rico de la sociedad tuvo ingresos un 2.500% mayores que los percibidios por el 10% más pobre de la población. 
La brecha entre el sector más pobre y el más rico de la sociedad volvió a profundizarse en el tercer trimestre de 2016. Así lo indica el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)
(...) y se confirmó la tendencia relevada a lo largo del primer año de gestión de Mauricio Macri por la cual la brecha entre los que más y menos ganan se siguió ampliando.
Así, según arrojó la EPH que se realiza en 21 aglomerados urbanos del país, en el tercer trimestre del año el sector más rico de la población ganó 25,6 veces más que el segmento más pobre. En el segundo trimestre esa diferencia era de 23,2 veces.


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Observemos lo que nos dice un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) al respecto:

Los malos indicadores durante el primer año de Mauricio Macri como presidente.
CEPA recordó el incremento de los despidos, la pobreza y la inflación (...) A un año de gestión de Mauricio Macri, todos los indicadores económicos se encuentran en rojo. Cayó el consumo, la industria y la construcción, mientras que se incrementó la inflación y el desempleo.
El instituto de investigación recalca que más de 232.000 trabajadores fueron despedidos o suspendidos en lo que va del año, y esto se aceleró en el segundo semestre. Además, la pobreza se incrementó al 32% en agosto.
CEPA recuerda que la inflación acumulada a noviembre es del 45%, de acuerdo al gobierno porteño. Asimismo, la economía se hundió 2,4% en el acumulado al tercer trimestre.
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Alegría para los más ricos.
Los recientes datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) son alarmantes: en los últimos meses creció significativamente la desigualdad en Argentina. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres están siendo cada vez más perjudicados por la política económica de Cambiemos. Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analizan los datos y sostienen que en los últimos años la brecha venía disminuyendo y que ya en el tercer trimestre del gobierno de Macri la diferencia se profundizó.
El análisis de ingresos de los hogares según escala total familiar muestra una tendencia clara de disminución de la brecha entre el primer decil y el último decil de ingresos entre 2003 y 2015, de 28 veces (IIIT2003) a 12,3 veces (IIT2015), siendo esta última cifra la menor brecha alcanzada en todo el período (una reducción del 56%, a una tasa de 3,78% anual acumulativo).


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Gráfico 1: Evolución de la brecha entre el decil 1 y 10 de los hogares según escala de ingresos total familiar, período 2003 a 2016.


En 2016, la tendencia a la baja de la brecha entre los altos y bajos ingresos se revierte bruscamente. La brecha aumenta nuevamente en el tercer trimestre respecto del segundo, pasando de 13,57 a 15,32 veces, representando un 12,85% de incremento en la comparación de los dos trimestres.


Evolución de la desigualdad

El indicador más utilizado para medir la desigualdad de ingresos es el coeficiente de Gini. El coeficiente es un número entre 0 y 1, en donde 0 representa la perfecta igualdad y 1 implica la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y el resto no tiene ningún ingreso).


Cuadro 1: Evolución del coeficiente de GINI según ingresos por hogares total familiar, período II Trimestre 2016-III Trimestre 2016.


Transferencias de ingresos entre deciles Período II T 2016/III T 2016

Finalmente, como se observa en el cuadro 3, en el período comparativo del segundo trimestre de 2016 en relación al tercer trimestre del mismo año, la reducción de la participación en los ingresos de los deciles 1, 2, 3, 4, 6 y 7 se compensa con un aumento de la participación de los deciles 8, 9 y 10.

En el período que transita entre el segundo trimestre de 2016 y el tercer trimestre de 2016, los deciles 8, 9 y 10 se apropian en conjunto un punto porcentual adicional de ingresos.


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Cuadro 3: Variación del porcentaje de ingreso por decil de ingresos por hogares según total familiar – Periodo II T 2016/III T 2016


Pérdida del poder adquisitivo

El análisis de los principales convenios colectivos del período 2015-2017 realizado por CEPA muestra que al término de los periodos paritarios para 2015-2016, todos los gremios analizados, con la excepción de los bancarios, perdían poder de compra: sus salarios promedios caían en términos reales entre 5,32% (gráficos) y 11,73% (estatales de UPCN).
Por otra parte, las jubilaciones, pensiones y AUH han visto su evolución fuertemente afectada por el desempeño de las variables que componen la fórmula de la movilidad jubilatoria y de AUH, a saber: los ingresos fiscales y el aumento de la masa salarial. Los salarios, como se mencionó, han perdido en términos reales un promedio de 7% para los gremios analizados, y a su vez los ingresos fiscales han mermado por la eliminación de las retenciones al sector agroexportador, minero e industrial en concomitancia con la caída de los ingresos fiscales ligados al IVA domestico por efectos de la caída en las ventas en el mercado interno.
Por último, el aumento de la incidencia de la indigencia y la pobreza en el período de gobierno registrado por las mediciones de varios centros de estudios revelan un aumento de este guarismo que alcanzan los 12 puntos porcentuales adicionales al nivel del inicio del gobierno actual, es decir, entre noviembre de 2015 y junio 2016.
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Analicemos ahora lo que dice Horacio Rovelli:

.
La insostenibilidad fiscal, financiera y cambiaria del segundo año de gestión de Macri.
Juan Perón tenía una frase para demostrar lo que implícitamente todos sabían: “Entre gitanos no nos vamos a adivinar la suerte”,  y eso es lo que pasa después de un año de gestión como Presidente de la República de Mauricio Macri, en que ejecutó una brutal transferencia de ingresos a favor de los que más tienen a través, primero, de la combinación de la devaluación y la quita y/o reducción de las retenciones a los grandes productores y comercializadores de granos, y a las empresas mineras; segundo,  durante el año beneficiando al  capital financiero con las LEBAC (Letras del BCRA) y otros activos púbicos con tasas de interés mayor que la depreciación del dólar (Por ejemplo las LEBAC pagaron en promedio en el año 2016 una tasa cercana al 32% anual y el dólar punta contra punta se incrementó solamente el 21%); y tercero y fundamental, a  las grandes empresas que subieron sus precios en torno al 50% castigando a la población y a  las Pymes que deben comprarle insumos a ese valor y/o venderle a precio vil (acero, aluminio, petroquímica, cemento, gas, electricidad, combustibles, el precio a la población de la leche, de la carne, de la harina, de la yerba, del aceite, de los medicamentos, etc. etc.) .
En ese marco la economía cayó fuertemente (no menos del 3% del PIB como quiera medírselo), se perdió riqueza por un valor equivalente a no menos de U$S 16.500 millones, pero como hubo puntuales beneficiados por la transferencia de ingresos como dijimos en el primer párrafo, es claro que el resto de la población, la Argentina de a pie, perdió lo que ganaron los otros, más la caída del PIB.
(...) 190.000 despedidos formales (trabajo en blanco con aportes previsionales y sociales) en el año (unos 122.000 puestos en el sector privado -industria, construcción, comercio, etc.-. y unos 68.000 en el sector público nacional, provincial y municipal). 

Lo que conforma un total de deuda nueva por U$s 58.500 millones como mínimo, cuando la deuda al 31/12/2015  reconocida por el gobierno de Macri y publicada en la página web de la Secretaría de Finanzas de la Nación ascendía a U$s  222.703  millones (de los cuales casi el 57% era deuda intra sector público nacional), por lo que en un año aumentó el endeudamiento externo en un 26%.
Nicolás Maquiavelo sostiene que si un gobierno depende más de la voluntad de los otros que de su propia fuerza, tarde o temprano pierde su reino, porque la ambición de los que depende (la rapacidad dice Maquiavelo) hará que deba tomar medidas cada vez más anti populares para beneficiar a los ricos y poderosos, y con ello  se ganará el odio y el desprecio de su pueblo, con lo que los ricos y poderosos que lo apoyaron, un día dejarán de hacerlo y es más ofrecerán su figura como compensación y sosiego.
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La primera etapa de la revolución macrista obtuvo muchos de los objetivos económicos que se planteó, con una considerable aquiescencia de la burocracia estatal (poderes ejecutivo, legislativo y judicial) y una escasa resistencia popular. El hecho de que 2016 era el primer año de gobierno y que éste es uno electoral cambia el panorama para su segunda etapa. Es aventurado pronosticar qué nos traerá el 2017 en materia de medidas económicas, pero el fuerte ajuste que se espera en esta segunda fase de la revolución conservadora del siglo XXI dependerá, en mayor grado, del resultado electoral del oficialismo en octubre. Y como dijimos en una de las notas referidas antes "Será entonces cuando veremos si los métodos revolucionarios del macrismo son suficientes para seguir avanzando en su agenda de gobierno, si el establishment lo sigue apoyando o si le fija nuevos objetivos y, principalmente, si la sociedad sigue avalando su rumbo. De no ser así, veremos qué métodos utiliza entonces para continuar con su programa de gobierno, si aminora la marcha o si acelera a pesar de todo y de todos. Porque la historia argentina muestra, lamentablemente, que la derecha nunca se detiene en su camino y apela a cualquier método, legal o no, constitucional o no, pacífico o no para lograr sus fines. Y no tiene pruritos ni remordimiento al enfrentar a sus adversarios desde el poder, sean éstos minoritarios o mayoritarios. En tal caso, la derecha conservadora siempre fue y será revolucionaria para mantener o recuperar sus privilegios".

Lo que sí queda claro es el enorme cambio en la sociedad que produjo la alianza electoral Cambiemos (PRO-UCR-Coalición Cívica), esperado o no por quienes la votaron el la segunda vuelta electoral, pero legítimo.
De la sociedad (de su memoria histórica y de su afán por informarse eludiendo la prensa hegemónica actual, socia del gobierno hasta el momento) depende que se pase o no a la segunda fase de esta restauración conservadora, llevada a cabo por un grupo de representantes o miembros de las grandes empresas nacionales o multinacionales que tomaron posesión de los resortes del estado, y dirigida por un miembro menor del establishment o círculo rojo, e hija legítima además de la sociedad preperonista. 




4 de enero de 2017

Premio "Manochanta de Oro 2016"

En sintonía con el postulado de este blog de transitar los medios recogiendo la cacona que muchos "expertos", algunos aventurados y demasiados vivos van dejando a su paso para que todos consumamos, este humilde servidor de la sanidad informativa ha creado el premio Manochanta de Oro del Año, el que es otorgado a la personalidad (político, periodista o experto en una determinada disciplina) que se destaque por su temeridad, bizarría o desfachatez a la hora de lanzar afirmaciones tan grandilocuentes, osadamente expresadas y contundentes como desacertadas. Se premia, en definitiva, el hecho de que la distancia entre el candidato y un verdadero experto o estudioso del tema, noticia u opinión, sea la misma que la que separa a un médico recibido y un “manosanta” (o, mejor dicho, manochanta). Por supuesto, la validez de la postulación se comprueba ex post facto: con el diario del día después, o del mes o del año posterior, de acuerdo con el tipo de afirmación de que se trate. Y como de eso se trata nuestra tarea, ya que la basura es lo último que queda, es por eso que anunciamos aquí el premio de este año: el Manochanta de Oro 2016.


 Y el ganador de este aaaañooo eeeeessss: ¡Alfonso Prat Gay!



Los méritos del ganador del 2016 pueden apreciarse fácilmente al leer sus pronósticos o anuncios. Para que cada uno de nosotros sopesemos sus aptitudes y artes proféticas que lo hicieron merecedor de este premio, sólo basta con que repasemos algunas de sus declaraciones, teniendo en cuenta, además, que durante este 2016 él mismo era el ministro de Hacienda y contaba por eso con información privilegiada como para hacer sus pronósticos. Vayamos a ellas:


Conferencia de prensa de Alfonso Prat Gay en el Ministerio de Hacienda y Finanzas.
Emitido en directo el 16  de diciembre de 2015.




En conferencia de prensa, el Ministro afirmó que “hoy estamos tranquilos y nos animamos a levantar las restricciones” porque habría comprometido el ingreso al Banco Central de “entre 15.000 y 25.000 millones de dólares” en “la próximas cuatro semanas”, provenientes de distintos orígenes.
Admitió que levantar los cepos implicará "que el levantamiento de aquellas trabas que están frenando la economía va a ser el puntapié para activar las economías".
Prat Gay aseguró que se mantuvieron reuniones con 60 empresarios con quienes “acordamos que seguirá el sistema de precios cuidados” y que se harán todos los esfuerzos necesarios para impedir que una eventual alza del dólar se traslade a los precios de la canasta básica.
Especificó que se requerían "10.000 millones de dólares para poder levantar el cepo al dólar" y que para obtenerlos se avanzó "en varias vías de financiamiento disponible"como "hablamos con bancos extranjeros, crerealeras y empresarios argentinos". Señaló que finalmente se estima que se lograrán "entre 15.000 y 25.000 millones de dólares" que ingresarían "en las próximas cuatro semanas".
Prat Gay estimó en 400 millones de dólares por día el ingreso que harán las cerealeras en las próximas tres semanas.
Admitió que el equipo económico se encuentra trabajando para que la apertura del mercado cambiario no se traduzca en un alza de precios y confirmó que se tomarán como los precios de referencia de los productos aquellos que regían al 30 de noviembre. 
Recordó también la convocatoria al pacto social que el presidente Mauricio Macri hará efectiva en enero.
"El gran objetivo es que la rueda vuelva a rodar. Los pesos sobran porque no hay dónde invertir. Cuando la economía vuelva a crecer, subirá la demanda de pesos. Es más:  si la economía vuelve a crecer van a faltar pesos, pero no damos nada garantizado" dijo y conluyó: "Nadie tiene la vaca atada. Este es un trabajo que vamos a ir midiendo".


13 de Enero de 2016
Prat Gay presentó metas para 2016: inflación de 25% y déficit fiscal de 4,8% del PBI.
Una pauta de inflación del 20 al 25% para el año en curso anunció el ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay. En el marco de una conferencia de prensa, y ante la consulta de ámbito.com, el titular de la cartera señaló que no se trata de una meta optimista, sino "realista" en función del programa económico. 
A partir de este dato, propuso un compromiso de inflación para 2016 de 20 al 25% que bajará del 12 y 17% el próximo, a 8 a 12% para 2018 concluyendo el último año de la gestión Macri "en un dígito alrededor 5% anual".






Ver el Gráfico interactivo

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Prat Gay niega disparada inflacionaria y dice que su devaluación fue la más exitosa de la historia.
18 de marzo de 2016 
El ministro de Hacienda afirma que lo que se está observando ahora es el acomodamiento de precios relativos, como las tarifas, y no a una "inflación núcleo" en ascenso. Mantiene su previsión sobre una inflación mensual en torno de 1% sobre el segundo semestre.
El traslado a precios de la devaluación fue el menor de la historia", aseguró Alfonso Prat Gay. Durante una entrevista radial, el ministro de Hacienda y Finanzas fue insistente en su defensa de una meta inflacionaria de entre 20% y 25% para este año.
Desde el punto de vista del ministro, los actuales aumentos de precios no obedecen tanto a una inflación en sentido estricto, sino a un acomodamiento de precios relativos. Es decir, a ajustes de precios que suben por única vez -como las tarifas- y no de manera permanente.
"No seamos esquizofrénicos", pidió. "¿Qué pensaban, que después de una devaluación no iba a haber aumentos de precios'", apuntó en diálogo con el programa El Exprimidor, de FM Latina.
"Estamos preocupados por la inflación, pero insisto en que hacia la segunda mitad del año será del 1% mensual. En Navidad veremos si tuve razón o no". Y completó: "Si nos equivocamos, vamos a corregir".
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Alfonso Prat-Gay: “La inflación ya no es un tema; hace dos meses era la única preocupación.”
29 agosto, 2016
El ministro de Hacienda estimó que el índice de precios de agosto será menor al 1%; “Estamos consiguiendo lo que dijimos que íbamos a conseguir”, afirmó.
Alfonso Prat-Gay , aseguró hoy que el Gobierno logró frenar la inflación, una de sus promesas de campaña y uno de sus objetivos de gestión, y estimó que el índice de precios del corriente mes será menor al 1%. 
Si bien admitió que no saben en la Casa Rosada a cuánto llegará la inflación en 2016, Prat-Gay afirmó que “no será del 45 por ciento”. “No sabemos cuánto va a ser, pero seguro no va a ser del 45 por ciento, ni aún en los distritos de mayor impacto de tarifas. 
Desempleo: “La tasa de desempleo del 9,3 es alta, sin dudas. ¿Es más alta que la del año pasado? Y no estamos seguros porque el Indec truchaba los números. Lo que sí vemos es que, dentro de esos indicadores, el empleo no cayó en el último año. Lo dice la encuesta de hogares del Indec”.
Nivel de actividad: “Es cierto que cayó la actividad en la primera mitad del año. Pero es la misma caída que la segunda mitad del año anterior. Tomamos medidas para revertir la tendencia que traíamos. ¿Lo logramos? No. ¿Pero empezó con nosotros? No, empezó antes”.
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Veamos ahora si los pronósticos de Prat Gay fueron acertados:
Todavía no se conocen los números finales de 2016, pero la estimación es una recesión de 2,5% a 3%, con caída de la industria entre 4% y 5% y en la construcción superior a 10%.
Fuente


La inflación de Diciembre 2016 cierra el año y podria ser del 40% o 41%.
Fuente


Pedimos entonces un gran aplauso para este justo ganador, quien puede solicitarnos la entrega del trofeo cuando el camión del Basurero Nacional pase cerca de su domicilio u oficina.


¡Hasta la próxima entrega!



Los anteriores galardonados con el Premio Manochanta de Oro del Año fueron:

En 2010, Miguel Ángel Broda

En 2011, Luis Majul

En 2012, Carlos Melconián

En 2013, Roberto Cachanosky

En 2014, Miguel Ángel Boggiano

22 de diciembre de 2016

El mito neoliberal y la “leyenda” populista.

¿Qué es un mito? Una definición posible diría que un mito (del griego μθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato tradicional que se refiere a acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes, monstruos o personajes fantásticos, los cuales buscan dar una explicación a un hecho o un fenómeno.
Una leyenda, en cambio, es una narración popular que cuenta un hecho real , fabuloso de hechos naturales, sobrenaturales o una mezcla de ambos que se transmite de generación en generación en forma oral o escrita. Generalmente, el relato se sitúa de forma imprecisa entre el mito y el suceso verídico, lo que le confiere cierta singularidad.
La mitología sostiene, explica la cosmovisión de una sociedad o comunidad que la comparte. Los mitos forman parte del sistema de creencias de esa comunidad, que los considera verdaderos. Los mitos tienen la función de respaldo narrativo de sus creencias: conforman el relato de esa comunidad de creyentes, de quienes comparten una visión del mundo.
En el caso del que denominamos mito neoliberal, esta mitología sostiene un credo que postula como deidad máxima, ser extraordinario o personaje fantástico al cual la sociedad debe venerar, al que llamamos Dios Mercado (también conocido como “los mercados”). Se trata de un ser invisible (la “mano invisible”), omnipresente, omnisciente y por lo tanto todopoderoso. Según sus postulados, la sociedad o, en su defecto, el estado en su nombre sólo debe obedecerlo, no inmiscuirse en sus postulados, en sus dictados. Es decir que tanto el estado, la república o la democracia sólo deben respetar, mantener o reproducir los dictados de esa deidad.
El mito (cualquier mito) de por sí no requiere ni acepta la necesidad de probar las verdades que postula, porque es portador de una verdad revelada por sus profetas y explicada y regida por sus sacerdotes, quienes interpretan la realidad de acuerdo a las leyes de su credo.
La "mano invisible del mercado".
Como en toda religión o sistema de creencias, el dios supremo del neoliberalismo exige sacrificios a sus fieles, a la comunidad que se encuentra bajo su potestad; y quienes se encargan de recaudar o administrar el producto de esos sacrificios son los más altos miembros de su
séquito, sus sacerdotes, los ministros del gobierno que se encarga de mantener el culto y los mandatos de su ideología. La cabeza de esa cofradía neoliberal es en nuestro sistema el presidente de la república (hoy en día, Mauricio Macri, pero también lo fueron en su momento Carlos Menem y Fernando De La Rúa). Las ofrendas, producto de los sacrificios de la población y que son administradas por el clero neoliberal de turno, fluyen desde la base de la pirámide de la sociedad hacia su cúspide, desde las clases subalternas (bajas y medias) hacia las clases altas, es decir, los grandes empresarios nacionales o internacionales, las que (postula el credo neoliberal) en el mediano o largo plazo, derramarán el maná celestial, la riqueza producto de la economía de mercado hacia la sociedad toda.
Las leyes del culto y los postulados de su credo son difundidos, predicados entre los creyentes mediante la labor combinada de las estructuras educativas y los medios masivos de difusión (miembros ellos mismos de esa cúspide de la sociedad, principal beneficiada por la distribución ascendente de la riqueza). Los postulados del credo neoliberal descienden así desde la cumbre privilegiada de la sociedad hacia las clases subalternas, en forma de ideología hegemónica. De esta manera, el tándem sacerdotes-ideólogos-medios de difusión se complementa en la tarea de instalar y luego intentar cristalizar dicho mito en la sociedad.
Como en toda religión, hay fundamentalistas y apóstatas. Los primeros, ideólogos, economistas y analistas embanderados a ultranza en el credo neoliberal, gozan de una enorme difusión de sus opiniones y juicios de valor; en tanto que los segundos, tildados de “populistas”, sufren la escasez de difusión de sus opiniones en los medios y son víctimas de la desvalorización mediática por su oposición al mito reinante.
No obstante esto, la creencia de cierto sector en el credo/ideología regente en un determinado momento no es compacto ni permanente, porque debe someterse periódicamente al cotejo con la realidad que vive la ciudadanía toda. Allí es cuando las promesas, premisas o compromisos inherentes al pacto de confianza, al contrato entre los predicadores del credo y la sociedad toda se ponen a prueba. En el caso del mito neoliberal vigente hoy en día en nuestro país, a un año de la aplicación plena de su dogma, parece que los postulados por los cuales fue aceptado por la mayoría de la población no estarían cumpliéndose. Aunque, no está de más recordar que en nuestra historia nacional nunca se cumplieron. No obstante lo cual, repasemos la situación actual de dichas premisas.
Los profetas del neoliberalismo anunciaron la llegada de la “pobreza cero”, de una baja inflación, de una lluvia de inversiones extranjeras debido al prodigioso "clima de negocios" y confianza en las instituciones en general y al presidente Macri en particular, el crecimiento del PBI, el empleo y las exportaciones, un acercamiento al “mundo”, la llegada de la verdad en materia de funcionamiento del estado, etc.

Pero veamos ahora lo que ha sucedido efectivamente hasta hoy.
Las estimaciones del propio gobierno señalan que, si todo va sobre ruedas, este año tendremos una inflación superior al 40% (casi el doble de la de 2015 y la más alta en 25 años) y una caída en el PBI de un par de puntos, y llegaremos a fines de 2017 con una tasa inflacionaria de alrededor del 25% y con un leve crecimiento de la economía. Es decir que el macrismo practicando su credo neoliberal lograría, en la hipótesis más optimista, que a fines del segundo año de su administración haya una tasa de inflación similar a la del denostado populismo kirchnerista y un crecimiento del PBI similar a los 2,4 puntos que el INDEC macrista le reconoce al tándem Cristina Fernández/Kicillof. Pero el país ya no será el mismo, ya se habrá producido una enorme transferencia de ingresos desde las clases subalternas hacia la clase alta, la clase empresarial. El país se habrá endeudado como nunca en un solo año (alrededor de U$S 40.000 millones) para compensar los desequilibrios que afectan los gastos corrientes, no para inversión en infraestructura. El déficit fiscal pasó a ser el doble del que tenía el gobierno anterior, debido a la caída de la recaudación, con el agravante de que ahora es un déficit que no ayuda para impulsar el mercado interno, por lo que el consumo no para de caer mes a mes. El desempleo ya saltó del 5,9% en 2015 al 9,9% en 2016. Dos millones de argentinos cayeron en la pobreza y aumentaron la indigencia y la desigualdad.
Así y todo, “la lluvia de inversiones” prometidas por Cambiemos al llegar al gobierno no aparecieron. Al contrario, aumentó la fuga de capitales con relación al promedio anual de todo el kirchnerismo. El famoso “derrame” de la riqueza acumulada en las clases empresariales hacia las clases subalternas pronosticado, no sólo no sucedió sino que nadie seriamente puede anunciarlo para los años próximos.

El más exitoso predicador/propagandista del mito macrista
Como ya hemos señalado, un mito no acepta pruebas en contrario a sus verdades reveladas, y por eso vemos hoy que el gobierno y los sacerdotes del mito neoliberal paradójicamente señalan como el culpable de esas carencias no a su administración del estado ni a su programa de gobierno o a su error de diagnóstico sino al mismo “populismo” que gobernó el país hasta 2015, aduciendo además que los capitales externos no llegarían “por temor a que vuelva al poder el peronismo”. De esta manera se crea un relato similar a la serpiente que se muerde la cola o al mito del eterno retorno, ya que los benéficos capitales vendrían sólo si rige el mito neoliberal pero no vienen porque temen el retorno del mito peronista/kirchnerista... Ergo, la concreción del principal postulado del mito hegemónico es imposible.

Retomando la definición de mito, recordemos que un mito forma parte del sistema de creencias compartida por una comunidad, pero en toda sociedad compleja todos sus miembros no piensan o creen en lo mismo, ese sistema no es homogéneo, y puede contener distintos mitos conviviendo, o incluso mitos contrapuestos; y que en una democracia quien decide en definitiva qué mito rige en ella (cuál es el mito hegemónico) es la mayoría del pueblo mediante las urnas. Es decir que el mito que rige hoy puede no ser el mismo que lo haga mañana. Como ha sucedido tantas veces en nuestra historia. Por lo tanto, su continuidad depende de que la mayoría de los habitantes (votantes) siga creyendo en ese mito. En caso de que la mayoría de la sociedad deje de creer en el mito neoliberal porque no vea que lo que expresa o simboliza no se refleja en la realidad cotidiana de sus respectivas vidas y decaiga la cantidad de creyentes en él, se producirá una reacción del conjunto de sacerdotes, ideólogos o teólogos de la religión o creencia neoliberal hegemónica y de los demás difusores paraoficiales (el llamado establishment) con el propósito de ratificar a como dé lugar las verdades del mito, y amenazar con la llegada o retorno de los apóstatas o de las maldiciones del ignominioso “populismo kirchnerista”.


En ese caso se daría la paradoja de que los predicadores del mito neoliberal macrista deberán esforzarse mucho en probar que la realidad postulada por su relato mítico y político es real y que la realidad que el pueblo vivió desde mayo de 2003 hasta diciembre de 2015 -y que los fríos números de la economía demuestran- se trataba de una impostura, una ficción… una leyenda.

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